Algunas de mis muñecas terminaron en el desván de mis abuelos cuando dejé de jugar con ellas.
Quisiera recuperarlas una a una, para devolverles la alegría que ellas me ofrecieron en mi niñez.
Despacio (porque no dispongo de tiempo) me propongo organizar las dos o tres que heredé, las que tengo desde siempre, las que jugaron con mis hijas y las que van llegando a mi vida por distintos medios.
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